SENTENCIA ABSOLUTORIA DE UN DELITO LEVE DE AMENAZAS a favor de nuestro cliente. Falta de entidad amenazante.

Madalina Vaduva, Abogada

En el post de hoy vamos a hablar, sucintamente, del delito leve de amenazas regulado en el Código Penal actual y, a colación de la Sentencia absolutoria obtenida, de los requisitos del delito de amenazas y, de qué tipo de expresiones se pueden considerar amenazas o, por el contrario qué tipo de expresiones no tienen entidad amenazante y por tanto carecen de relevancia penal

El delito leve de amenazas es un delito contra las personas y está recogido en el art. 171.7 C.P., y dispone que:  ” Fuera de los casos anteriores, el que de modo leve amenace a otro será castigado con la pena de multa de uno a tres meses. Este hecho sólo será perseguible mediante denuncia de la persona agraviada o de su representante legal. Cuando el ofendido fuere alguna de las personas a las que se refiere el apartado 2 del artículo 173, la pena será la de localización permanente de cinco a treinta días, siempre en domicilio diferente y alejado del de la víctima, o trabajos en beneficio de la comunidad de cinco a treinta días, o multa de uno a cuatro meses, ésta última únicamente en los supuestos en los que concurran las circunstancias expresadas en el apartado 2 del artículo 84. En estos casos no será exigible la denuncia a que se refiere el párrafo anterior.”

El delito leve de amenazas ha venido a sustituir a la falta de amenazas regulada en el art 620 C.P. anterior, que ha quedado despenalizada mediante la reforma del Código Penal de 2015. (L.O. 1/2015, de 30 de marzo de reforma del C.P). Hay que tener en cuenta que actualmente las condenas por delitos leves conllevan antecedentes penales, lo que no ocurría antes con una condena por faltas. Dichos antecedentes se pueden cancelar a los 6 meses desde el cumplimiento de la pena.

En la redacción actual se establece la pena de multa de uno a tres meses cuando la victima y el agresor no tienen relación y la pena de localización permanente de cinco a treinta días, o trabajos en beneficio de la comunidad de cinco a treinta días, o multa de uno a cuatro meses (…) cuando el agresor y la victima tienen relación. En el primer supuesto, el delito solo será perseguible mediante denuncia del ofendido, lo que no ocurrirá cuando las amenazas sean proferidas a las personas del art 173.2 C.P. (personas que mantengan o hayan mantenido una relación de afectividad con al sujeto, descendientes, ascendientes, hermanos etc)

Visto el delito leve de amenazas, a continuación vamos a intentar solventar una duda que nos han preguntado varios clientes y es: ¿Qué expresiones del ámbito cotidiano se consideran amenazas? Esto es, cualquier expresión que pudiera ser objetivamente amenazante, ¿es constitutiva de un delito de amenazas?

El Tribunal Supremo ( STS de 25 de octubre de 2012, ROJ: 6707/2012) señala que el delito de amenazas se comete:

  • por el anuncio consciente de un mal futuro, injusto, determinado y posible
  • con el único propósito de crear una intranquilidad de animo, inquietud o zozobra en el amenazado
  • pero sin la intención de dañar materialmente al sujeto mismo ( STS. 593/2003 de 16.4)
  • siendo el bien jurídico protegido la libertad y la seguridad, es decir “el derecho que todos tienen al sosiego y a la tranquilidad personal en el desarrollo normal y ordenado de su vida ( STS. 832/98 de 17.6).

Según la citada STS los caracteres generales del delito de amenazas son:

1º) una conducta del agente integrada por expresiones o actos idóneos para violentar el ánimo del sujeto pasivo, intimidándole con la comunicación de un mal injusto, determinado y posible, de realización más o menos inmediata, que depende exclusivamente de la voluntad del sujeto activo;

2º) es un delito de simple actividad, de expresión o de peligro, y no de verdadera lesión, de tal suerte que si ésta se produce actuará como complemento del tipo;

3º) que la expresión de dicho propósito por parte del agente sea serio, firme y creíble, atendiendo a las circunstancias concurrentes;

4º) que estas mismas circunstancias, subjetivas y objetivas, doten a la conducta de la entidad suficiente como para merecer una contundente repulsa social, que fundamente razonablemente el juicio de la antijuricidad de la acción y la calificación como delictiva.

Ahora bien, en contestación a la pregunta formulada, si alguien dice “Te voy a matar” y efectivamente produce una situación de zozobra y desasosiego en la victima, consideramos que sí podría ser constitutivo de un delito de amenazas, aunque luego no se lleve a cabo la amenaza de muerte. Pero si alguien dice “Por mis hijos mato”, entendemos que no tendría esa relevancia penal que buscamos. O, “Voy a llamar a mis primos para que te esperen” sin anunciar ningún mal, sumado a que la victima pudiera conocer de la escasa peligrosidad de tales personas y por tanto no afectaría a su tranquilidad, entendemos que tampoco se podría considerar una conducta amenazante.

En la sentencia que dejamos colgada al final de esta entrada se absuelve a nuestro cliente de un delito leve de amenazas del art 171.7 C.P. por carecer las expresiones tipo “Me las vas a pagar” ” Te vas a enterar” de la suficiente claridad y entidad para ser consideradas amenazas, no siendo merecedoras, por tanto, de reproche penal.

Para mas información no dudes en consultar con nosotros sin compromiso al tlfno. 647.14.21.63 o a través de nuestra pagina web https://floresyvaduvaabogados.com/contacto/

 

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